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Ser padre, es un regalo

Actualizado: 28 abr 2023

Hablar del padre es contactar con múltiples sensaciones dependiendo de la experiencia de cada un@. Algun@s conectaremos con un padre presente, amoroso y responsable; otr@s, con un padre ausente, entre otras muchas posibilidades.


Al hacerlo se despiertan muchas emociones: miedo, respeto, rencor, amor, coraje, vacío… Cualquiera que haya sido tu experiencia, es necesario acomodar el vínculo con tu padre, aunque eso signifique tocar fibras sensibles. Reconciliarnos con el padre interior, es tomar la vida agradeciéndola tal y como es.


Reflexionemos con estas palabras de Bert Hellinger:


¿Cuál es la tarea del padre? El padre introduce al niño en el mundo. Sólo de la mano del padre un niño se abre camino.

Su amor no cuida tanto al niño como el amor de la madre, pero el padre representa el espíritu. Por eso la mirada del padre va más allá.

Mientras la madre se mueve en un ámbito interno, el padre nos lleva más allá de estos límites a un espacio más grande.

Por eso el éxito de los hijos viene sobre todo del ejemplo del padre.

Cuando la madre quiere mantener a los hijos a distancia del padre, impide a los hijos llegar al progreso.

El movimiento va de la madre al padre y, a través del padre, al mundo.

Así el niño se hace COMPLETO”.



Quizá te preguntes, ¿y qué pasa cuando mi padre no estuvo presente?


Sin lugar a dudas, tienes un gran reto, reconstruir la figura del padre interior a través de otros hombres que ocuparon este lugar, trascender el dolor de la ausencia y buscar la fuerza interior para tomar el impulso del padre interno. Sanar esta ausencia de padre es seguir transformando el paradigma social del patriarcado, que colocó al hombre y a la mujer en lugares tan poco afortunados. Es conquistar el espacio que los hombres dejaron vacante, es ocupar su lugar no sólo en lo económico, sino también en la relación amorosa, cotidiana, responsable y cercana, independientemente de la relación con la madre de l@s hij@s compartidos. Para las mujeres, representa sanar el vínculo con su padre para no alejar a l@s hij@s del vínculo con el suyo y no sembrar en ellos el odio que finalmente se convierte en el odio a sí mismos. Es por eso que, si somos madres, debemos hacer conciencia de lo que significa para un hij@ alejarlo de su padre.


El padre representa un tema controversial y por ello es necesario reflexionar para seguir evolucionando como sociedad, y lograr dar un paso en integrar ambas figuras: la de la madre y el padre, y salir así de la separación que se ha instalado; en donde al parecer, si amas a uno, no hay permiso de amar al otro. ¿Qué pasaría si aprendemos a amar a ambos? No es tarea fácil, por ello hay tantas terapias y espacios de sanación en donde ambas figuras se vuelven los grandes protagonistas. Se requiere un salto de adultez para reconciliarnos con el padre interno para tomar, agradecer y aceptar la historia que a cada un@ nos ha tocado vivir y seguir gestando nuevas generaciones de padres que asuman su lugar de forma independiente a la relación con las madres de los hij@s, y a los roles que cada un@ juega.


Suele pasar que muchas personas no quieren tocar el tema de la relación con los padres, porque es muy dolorosa la ausencia o la forma cómo recuerdan al padre. Desafortunadamente escucho pocas relaciones sanas, sobre todo en padres más jóvenes o en padres que fueron respetuosos y responsables, aunque en la mayoría de los casos, los padres son distantes y con preferencia hacia los hij@s hombres.


Mi experiencia personal y como terapeuta de Vinculación me ayuda a redoblar la esperanza y la certeza de que en los corazones de los hombres sí existe la posibilidad de conectar con el padre interior, quizá el que anhelaron o el que tuvieron, según sea el caso, para replicar una historia de paternidad que ayude a construir una sociedad más equilibrada y responsable. Tuve la gran fortuna de tener un padre altamente presente y responsable que me enseñó a volar, a confiar, a sentir mi fuerza y, curiosamente, a comunicarme con honestidad, respeto y claridad. Mi palabra era escuchada por él y mis acciones eran apoyadas con su consejo y cercanía. Ese fue mi gran regalo, a pesar de tenerlo poco, el tiempo me dio lo preciso, lo que mi alma necesitaba. Me siento altamente afortunada y por ello invito a las personas a que hagan su trabajo, a abrir su corazón para encontrar a su propio padre interno y si es necesario, simplemente agradecer la vida con el padre que tuvieron.


Ana Ramírez

Terapeuta de Vinculación y Directora del Centro de Vinculación Koyouali


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